Capitulo 1

Era la prueba final. Su decisión de entrar a la Fuerza Interestelar había sido cuestionada por todos pues, era la primera Trilex que osaba postular al rango de piloto de una nave de guerra.

Miranda estaba nerviosa. No podía evitar jugar con su cabello azulado mientras intentaba despejar su mente de las miradas inquisitivas de quienes la evaluarían. El simulador estaba listo. Uno de los profesores la llamó adelante; “Miranda Thies” dijo, como si fuera el último llamado de un sentenciado a muerte. La joven Trilex en un rápido movimiento amarró su largo cabello que le llegaba hasta la cintura, y, con una mirada desafiante, como si a través de eso intentara esconder su preocupación, se acercó a su lugar de prueba.

El traje le incomodaba, al igual que el casco virtual que la comunicaba con el simulador. Estaba claro que ninguna mujer había usado esas vestimentas pero era hora de cambiar las cosas, o al menos eso era lo que pretendía hacer. El examen duró solo unos segundos. Tiex superó sin inconvenientes las pruebas impuestas, se podía notar que había nacido para eso, que los años de estudio no habían sido en vano. Para todos era la mejor piloto desde el gran Ken Reym, quien había muerto combatiendo en la guerra de Oifides hacía ya unos mil años atrás.

El haber pasado las pruebas con un sobresaliente la dejó más relajada, pero tenía claro que todavía quedaban muchas cosas por venir después de todo esto. Se dirigió con paso decidido a su módulo dentro de la academia luego de despedirse de sus superiores. El módulo no era muy grande, con un suave movimiento de su mano Miranda activó las luces, estaban débiles, de seguro algún tonto novato había estado jugando con los controles de electricidad de la Academia pero que más daba, estaba ya cansada por todo lo que había ocurrido en su día. Se sacó el molesto traje y se acostó a leer un poco; solía tener siempre cerca historias que le hicieran recordar todo lo que había dejado atrás el día que decidió enrolarse en la fuerza. Sin mucho más que pensar y después de hojear unas cuantas hojas de su libro se quedó dormida pues al día siguiente le asignarían su nueva misión como piloto de guerra.

Al otro extremo de la galaxia, en el planeta Gryemmlei, un lugar donde la tecnología se encontraba a años luz de distancia del resto de los planetas de la Comunidad Interestelar Alhe Drym terminaba de hacer su equipaje pues había sido elegida como científica para participar en el nuevo proyecto de la Comunidad. Alhe era una Nox, había abandonado su planeta a corta edad, debido a su gran inteligencia, para ser inscrita en el Instituto de Inteligencia de Gryemmlei, donde se suponía salían los mejores científicos de la galaxia. Pero no estaba sola en aquel lugar y eso al menos a la joven pelirroja. Thelan Drym, su hermano, ya llevaba unos años como profesor ahí como ingeniero experto en sistemas virtuales, pero en realidad le cansaba tener que aguantar las niñerias de los alumnos recién llegados que muchas veces no sobrepasaban los 10 años de edad, por eso había aceptado la misión de ser el ingeniero en jefe de la nueva nave Keernyex que viajaría a lugares desconocidos de la galaxia.

Alhe se encontraba algo extrañada de que la hubiesen asignado al mismo lugar que su hermano, es que eran tan diferentes, no tan solo en su aspecto, pues Thelan tenia el aspecto de un humano aunque guardaba la seriedad típica de los de la raza de su madre, y ella, el de una Nox: pelo rojo, ojos negros, y pequeñas marcas rojas en sus manos, pero que más se podía esperar si su madre se había casado con un humano a quien había conocido en el Centro diplomático de la Comunidad.

Esa mañana ambos fueron llamados por el director del Instituto quien les explicó que debían partir lo antes posible rumbo a Oifides donde abordarían la nave que los llevaría a su misión. Como física cuántica la joven Drym no entendía para que la requerían, pues era sabido que su especialidad no era utilizada para nada en las nuevas naves de la Comunidad. Aún así se acercó a su hermano y le preguntó cuando sería el mejor momento para partir, claro que no sabía que sería tan pronto y menos que las cosas resultarían del modo en que sucedieron.

  »   This entry was posted on Martes, Septiembre 19th, 2006 at 3:58 am and is filed under Keernyex. You can follow any responses to this entry through the RSS 2.0 feed. You can skip to the end and leave a response. Pinging is currently not allowed.

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Descripción : El cuento llega y se marcha por la noche, llevándose debajo de las alas la rara zozobra de los niños. A escondidas, pegándose al frío y a las cunetas, va huyendo. A veces pícaro, o inocente, o cruel. O alegre, o triste. Siempre, robando una nostalgia, con su viejo corazón de vagabundo.

Ana María Matute

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