Categoria : Novela,
El enigma del 10
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Historia actualizada, se añadio el capitulo 3
El sonido era ensordecedor y la sacó de su estado de sueño en un instante. Enredada entre las sábanas de colores, apenas podía abrir los ojos del cansancio que aun tenía. Con la mano izquierda agarró un cojin y lo puso sobre su oído. Alargo con lentitud el brazo derecho y de un solo golpe hizo callar al despertador para asi volver a caer rendida ante Morfeo.
La noche anterior había asistido a una fiesta donde tomó un par de copas de mas. Era la celebracion de los 20 años de uno de sus mejores amigos. La ropa estaba dispersada por toda la casa y ella seguía durmiendo. La melodía de su teléfono móvil la logró despertar pero colgaron antes de que pudiera contestar. De mala gana abrió los ojos y se sentó en la cama. Miro de reojo al reloj de pared y vio que estaba atrasada para clases, solo tenía media hora para llegar. Saltó de la cama hacia el baño, se dio una ducha ligera, se vistió apurada, tanto que los colores de su ropa no combinaban, se preparó algo rápido para comer, se puso el abrigo, agarró el bolso y las llaves, y salió corriendo del departamento cerrando con un portazo.
El día estaba extraño, corría el viento típico de otoño. Era de esos dias que uno intuye que va a llover pero no lo sabe a ciencia cierta. La muchacha también sintió eso y dio gracias por haberse acordado de su viejo abrigo. Se subió rápidamente al bus donde se sentó en el único asiento desocupado, junto a un señor de unos cincuenta y tantos, piel curtida, pelo ya algo canoso por los años y de mirada extravagante. Ella sacó un libro de su bolso y comenzó a leer las lineas escritas. El hombre miraba a través de su hombro, al ver que la joven leía poesía la interrumpió, él mismo era un poeta incomprendido y se lo hizo saber iniciando una conversación. El viaje se tornó corto hasta la universidad dada la interesante compañía que tenía al lado. Cuando fue el momento se despidió cordialmente del poeta y le pidió al chofer que parase el autobus. Mientras éste detenia la máquina, la muchacha volteo la mirada hacia el final del bus y notó una cara que le resultaba familiar.
- Señorita, señorita – le dijo el chofer – va a bajar o no? Tengo un horario que cumplir
- Esteee… Si si – dijo no muy convencida mientras miraba al chofer. Volteo la cara de nuevo, pero al final de el bus no habia nadie.
Bajó rápidamente del bus al mirar la hora del reloj en su muñeca. Era ya demasiado tarde pero sabía que el profesor Svarog le perdonaría la tardanza, mas que mal, trabajaba para él en una librería cerca de su casa. En la hora entre la clase de el profesor Svarog y la profesora Annan se acercó al primero para dar las disculpas por haber faltado a la clase de Literatura Eslava
- Profesor, profesor – decía mientras Svarog caminaba hacia el siguiente salón – Profesor, tengo que hablar con usted…
- Señorita, que extraño verla a estas horas, me explicará por qué no asistió a mi clase hoy sabiendo que habia examen?
- Examen? – preguntó poniéndose nerviosa
- Si, examen pero usted me dice sus motivos para faltar y veremos si podemos solucionar el problema
La chica intentó pensar en una excusa, pero no tenía ninguna. Tendria que aceptar las consecuencias asi que le dijo lo que había sucedido al profesor
- Que ingenua eres pequeña – le dijo despeinandola un poco – Hoy no habia examen, solo pasamos un poco de mitologia, pero se que tu te pondras al dia rapidamente, pero si tendras un pequeño castigo
- Castigo? Pero…
- Pero que…No es tan terrible, hoy tendras mas trabajo simplemente
- Gracias, gracias profesor
- Ya, ahora vete a clases que si no la profesora Annan no te dejara entrar al salon.
Solo quedaban unos minutos para entrar a la clase de arabe avanzado pero para asegurarse corrio al salon 215 y se sento en una de las primeras filas. Habia un par de personas mas en la sala, pero el resto conversaba alegremente en el corredor esperando que la profesora llegara. Ishtar Annan tenia unos 35 años y era el primer año que hacia clases a un grupo de alumnos universitarios. Ella habia nacido en tierras orientales, pero el destino la habia llevado a Occidente. Poseia una larga cabellera negra siempre amarrada en una trenza que caia por su espalda y unos ojos negros de mirada penetrante, su piel era dorada por los años vividos en medio oriente. La profesora sentia gran cariño por sus alumnos, en especial por la muchacha sentada en el primer asiento quien mostraba gran interes por aprender. La clase paso rapidamente y todos tomaron rumbo a sus casas, pero la muchacha no, fue directo a la librería, donde le tocaba trabajar todas las tardes aunque quisiera dormir en ese mismo lugar en vez de atender a personas insistentes o que nunca se deciden.
Salio del campus cerca del mediodia rumbo a su trabajo. Para ello tomo el metro que a esas horas iba lleno de escolares de todas las edades que regresaban a casa o de personas mayores que seguramente iban a comer a sus casas. Pero claro, ella no, ella tenia que trabajar para pagar sus estudios, al menos era en un lugar interesante y donde aprendia mucho.
No habra tardado mas de 15 minutos en llegar y noto que estaba cerrado. Extrañada abrio la puerta y entro. Se suponia que el encargado de la tienda debia de estar desde temprano. Encima del meson encontro un viejo pedazo de papel donde aparecia una nota escrita con una caligrafia casi indescriptible
- Me voy mas temprano, el señor Svarog lo sabe asi que quien llegue debera hacer el inventario semanal de la tienda.
La nota estaba firmada por Peter Loke. Peter tendria un poco mas de 30 años y estaba encargado de la tienda cuando el profesor Svarog hacia clases, como por ejemplo los dias viernes.
La muchacha presentia que seria un dia de arduo trabajo, asi que en un gran suspiro se sento unos minutos a recobrar el aliento de las carreras matutinas, pero no le duro mucho, porque los clientes, al ver la tienda abierta, no tardaron en hacerse notar y en una hora ya se habian vendido una buena cantidad de libros. Y asi paso toda la tarde, sola en la librería, trabajando, vendiendo y ordenando sin notar que estaba sucediendo fuera ni dentro de ella.
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